Cuando la luz dorada desaparece tras los cerros orientales y el aire frío recorre la sabana, Bogotá no se apaga; cambia de piel.
En el norte capitalino destaca un punto neurálgico que palpita con energía singular: https://roxanndsgd018865.blogars.com/38713195/el-arte-de-la-sensualidad-en-la-zona-t-de-bogotá